Una célula solar orgánica y ultrafina: el futuro de la energía solar

Renovables, Tendencias

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Científicos japoneses crean una nueva célula solar orgánica ultra-fina y eficiente que puede adherirse a tejidos y usarse para cargar dispositivos portátiles 

Son las cinco de la tarde y tu teléfono móvil, tras todo un día echando humo, está apunto de agotar su batería. Abres tu bolsillo y sacas una pletina plegable que, cable mediante, permite cargar tu smartphone gracias a la energía del sol. Este escenario, que hasta hace bien poco parecía más propio de la imaginación que de la realidad, parece estar cerca de convertirse en algo habitual. Y es que investigadores del centro Riken, en Japón, junto al fabricante textil Toray, han creado una nueva célula solar orgánica ultra-fina y que pasa por ser la más eficiente hasta ahora. Esta nueva célula solar orgánica permite ademas adherirse a tejidos y usarse como cargador para dispositivos portátiles, eliminando la dependencia de baterías externas.

Con un grosor de tres micrómetros (la milésima parte de un milímetro), esta célula solar orgánica soporta temperaturas que rozan los 100 grados centígrados y posee una eficiencia de conversión energética del 10%, la más alta conseguida hasta ahora, tal y como informó el grupo en una nota de prensa.

Este hallazgo tiene todos los alicientes para convertirse en una auténtica revolución tecnológica. Y es que la aplicabilidad de estas células solares es muy diversa. Así, ordenadores portátiles, tablets o smartphones parecen ser los principales beneficiarios de las células textiles. Pero, más allá de objetos cotidianos como estos, dichas células pueden suponer todo un impulso para las propias placas solares, debido al meritorio aumento del ratio de conversión energética. Además, hospitales o tiendas de campaña, cuya ubicación puede surgir en lugares sin acceso a la red eléctrica, pueden ser otros de los beneficiarios de esta nueva tecnología textil.

Célula solar

Estructura de una célula solar ordinaria

 

 

El reto de la degradación

Pero pese a todas las bonanzas, la célula solar orgánica tiene un gran obstáculo para su consolidación: su degradación ante factores ambientales. Así, la tecnología que puede desterrar a las baterías externas, sufre un rápido deterioro provocado por elementos como el agua o el oxígeno, reto que los investigadores están tratando de solventar con visos de lanzar un prototipo para principio de la década de 2020.

Así, el citado grupo de científicos nipones ha desarrollado un polímero capaz de reducir en un 20% el deterioro de la célula en condiciones atmosféricas.

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